Liderazgo 2.0. El liderazgo del futuro

The Future of Management -su último libro- Gary Hamel argumenta que el management, tal y como lo conocemos, es una tecnología madura y, por lo tanto, incapaz de resolver los nuevos retos a los que tendrán que enfrentarse las organizaciones en el nuevo milenio. Hamel nos recuerda que la mayoría de las herramientas y técnicas del management moderno proceden de la primera mitad del siglo XX, y que fueron inventadas por pioneros de esa disciplina que, en realidad, habían nacido en el siglo anterior, en el XIX. La pregunta que formula a continuación es lógica: ¿por qué nos cuesta tanto innovar en el área del management?

Quizá la repuesta y, a la vez, la paradoja del liderazgo está en que como directivos debemos cambiar nuestros modelos mentales para hacer frente a los cambios que vienen, pero esto se nos hace difícil porque es precisamente en nuestros modelos mentales donde reside nuestra experiencia personal, el núcleo de nuestras competencias como líderes operativos y, en definitiva, nuestra confianza y autoestima.

Un nuevo liderazgo

El hecho es que el mundo ha cambiado. Todo está en cambio permanente a nuestro alrededor: la tecnología, los consumidores, nuestros clientes, nuestros suministradores y colaboradores. Nos encontramos en el comienzo de una época revolucionaria para los negocios, una nueva era en la que la clave es compartir el conocimiento. Es la Era de la Colaboración masiva y, en este nuevo escenario, el liderazgo tradicional -asociado a la etapa industrial- es incapaz de dar una respuesta adecuada a los retos a los que nos enfrentamos. Y es que no estamos hablando de cambios incrementales, de pequeños ajustes. La Era de la Colaboración está provocando cambios sustanciales en los modelos de creación de valor, y muchas empresas que han triunfado en las décadas anteriores desaparecerán si no son capaces de cambiar y ajustarse a los nuevos tiempos.

Tres son las razones según Gary Hamel que nos fuerzan a innovar en nuestros modelos de gestión:

En primer lugar, la aceleración de los cambios. En este mundo, el futuro es cada vez menos una extrapolación del pasado. Las organizaciones deben cambiar y adaptarse a los cambios a una velocidad a la que nunca se han enfrentado. Y cada día es más difícil para muchas empresas mantenerse delante de la curva del cambio. Cuando miramos a nuestro alrededor no vemos solamente compañías que antes fuera modelos del pasado y hoy están quedándose atrás, sino que observamos también cómo industrias completas están luchando para seguir siendo relevantes y subsistir a los cambios de modelo de negocio de la era digital.

El segundo reto es que las empresas se están enfrentando a un escenario competitivo sin barreras que protejan a las compañías dominantes, sin regulaciones, sin barreras de entradas, sin clientes ignorantes, sin mercados opacos. Cada día vemos nuevas empresas emergentes que cuestionan el dominio de las empresas tradicionales en su sector. Por ejemplo vemos como Skype ha sido capaz de cuestionar los modelos de negocio de las grandes empresas de telecomunicaciones, Ryanair en el mundo de los transportes aéreos o, más recientemente, la entrada de Apple en el mundo de los móviles con el iPhone.

El tercer reto es que el conocimiento se está convirtiendo en una “commodity”. Y es cada día más difícil para las empresas sobrevivir simplemente manteniendo competencias únicas. Los conocimientos y capacidades tienden a circular libremente en un mercado global, haciendo prácticamente imposible crear y mantener competencias únicas por mucho tiempo. La mejor manera de protegernos es hacer de la innovación el trabajo de todos nuestros colaboradores cada día. De la misma manera las compañías van a tener que ser innovadoras a la hora de proteger su capital intelectual y humano.

Reinventarnos como líderes

El único camino posible es que nos reinventemos como líderes. La imagen del líder carismático, el genio que se sitúa en lo alto de la pirámide de las organizaciones y es capaz de saberlo todo y de tener respuesta para todo, ha quedado superada y obsoleta. Simplemente ya no sirve. Hoy, como líderes, no podemos ser los únicos depositarios de la respuesta; no podemos decidir, sólos, qué hay que hacer o dejar de hacer, ni que productos hay que lanzar. Eso pertenece a un pasado en el que los mercados eran estables, conocíamos la competencia y habíamos tomado decisiones parecidas en numerosas ocasiones. En esta nueva Era de la Colaboración y el conocimiento, ya no podemos seguir siendo los fabricantes de decisiónes.

Atraer y retener el talento digital

En este escenario, adoptar decisiones será una labor en la que deberá participar toda la organización. El nuevo líder será muy diferente del que conocemos. Utilizará las plataformas sociales de comunicación masiva -la Web 2.0- para mejorar la eficacia de las organizaciones y para atraer y retener el talento digital; el talento de una nueva generación, la de los digitales nativos, que nació con Internet debajo del brazo y tiene claro que, en la medida en que comparten su creatividad con millones de personas, pueden dar lugar a un conocimiento hasta ahora inalcanzable para las civilizaciones anteriores. Sólo las organizaciones que afronten el reto del Liderazgo 2.0 serán capaces de obtener una ventaja competitiva sostenida en el tiempo. Las oportunidades de crecimiento son infinitas.