Luis Aragonés, la resiliencia de un líder

La visión del liderazgo con la que me he sentido más atraído a lo largo de mi carrera profesional es aquella que tiene que ver con “la creación de valor a través de las personas”. Esta es la cuestión central, la auténtica diferencia entre un líder y un gestor. Cuando, además, eres el líder de un grupo, la cuestión medular está en cómo construyes un equipo de alto rendimiento y cómo consigues resultados excepcionales haciendo que todos los miembros den lo mejor de sí mismos en la consecución de la visión y objetivos del equipo. El liderazgo y la innovación deben ser un trabajo en el que participen todos.

Esto es precisamente lo que ha conseguido Luis Aragonés con la selección española. Tanto es así que no he podido resistir la tentación de abrir este diálogo sobre su labor como líder. Veamos algunos de las habilidades de nuestro seleccionador:

  • Visión compartida. Luis Aragonés ha logrado contagiar optimismo al equipo y al país. Nos ha suministrado la sensación de que “podemos”, de que la consecución de éxitos es posible hoy y ahora. Tras superar a Italia, campeona mundial, Cesc lo decía claramente: “No hemos venido aquí a pasar de cuartos. Hemos venido a ganar”.El país entero está convencido de que “podemos ganar”.

  • El líder es el equipo. El equipo no depende exclusivamente de ninguno de sus miembros. Es mucho más que la suma de individualidades. En el partido de semifinales se lesionó Villa, delantero en racha y máximo goleador del campeonato, pero la selección de fútbol siguió funcionando sin problemas, y fue capaz de marcar los goles de la victoria sin uno de sus jugadores insignia. En palabras de Luis: “Yo cogí una selección; lo que intento dejar es un equipo”. Hoy no hay más que verlos jugar: son una auténtica piña.
  • No hay jerarquías. Las viejas estructuras internas, lo que en las organizaciones se conoce como “legado”, han desaparecido. La selección de Luis ha crecido como colectivo al perder a algunos de sus “referentes”, incluyendo sus hasta ahora intocables “vacas sagradas”. Es verdad que Iker Casillas lleva el brazalete de capitán -alguien tiene que llevarlo- pero no deja de ser un jugador más. Un jugador especialmente brillante, sí, pero uno más del grupo. Luis ha conseguido superar los personalismos, fomentando la complicidad entre los jugadores y neutralizando los “anticuerpos” del equipo.
  • Clima y motivación. Los jugadores de la selección forman una auténtica piña y van sobrados de motivación. Eso se ve y, sobre todo, se nota en el campo. Y en esta faceta Luis Aragonés ha jugado un papel de liderazgo fundamental. A pesar de haber estado todo el tiempo en cuestión, ha sido capaz de proteger a los jugadores cargando sobre él toda la responsabilidad y todas las polémicas mediáticas. Él ha recibido golpes muy duros en las sucesivas crisis, pero el equipo nunca las ha recibido o se ha resentido.
  • Gestión del talento. El buen líder sabe escoger a la gente más adecuada en función de la misión a cumplir; sabe atraer y retener el talento que necesita la organización para conseguir sus objetivos, y sabe crear el ambiente necesario para que la gente pueda quedarse y desarrollarse con éxito. Hoy, el seleccionador ha de ser más un desarrollador de equipos que un ejecutivo de “ordeno y mando” con corbata. Luis ha seleccionado a sus jugadores no solo técnicamente, sino teniendo en cuenta el impacto y el trato con los demás compañeros del vestuario y sopesando, en definitiva, su impacto en el clima general. El resultado, además de llevar el equipo a un nivel impensable hace sólo unos meses, lo resume muy bien Puyol en unas declaraciones en las que se le preguntaba sobre el tema: “Aquí todos somos líderes. Cada uno, a su manera”.
  • Disciplina y transparencia. El mensaje de Luis a sus jugadores es claro y unívoco. Todo el mundo ha podido verle haciendo correcciones en los entrenamientos. Si un jugador con una calidad excepcional, como Fernando Torres, pone una mala cara al abandonar el campo para dar entrada a otro compañero (tal y como sucedió antes del encuentro frente a Rusia) Luis habla con él al día siguiente y le recuerda las reglas del juego y los valores que guían al equipo. Todo el mundo sabe cuál es el mensaje. Luis Aragonés demostró en el programa de TVE en que se sometió a las preguntas de los aficionados que ha hecho un esfuerzo loable porque se conozca al verdadero Luis, y por corregir la imagen equivocada que de él han intentado transmitir los medios.
  • Gestión de expectativas. Hay que reconocer que Luis ha sido un maestro a la hora de gestionar las expectativas del equipo y del país en cada etapa de la Eurocopa. Es decir: primero estábamos contentos por haber superado los fatídicos cuartos; luego, nos hemos sentido contentos al superar la semifinal; y ahora, estamos felices de afrontar toda una final de la Eurocopa. Aragonés ha sabido gestionar los modos y los tiempos para ilusionar a la gente evitando los triunfalismos y los excesos de euforia típicos de estas situaciones.
  • Liderazgo transformador. A pesar de sus setenta años de edad -o quizá debiéramos decir, gracias a su experiencia- Luis Aragonés ha traído una forma nueva de gestionar al equipo. Tal y como hemos visto en los puntos anteriores, ha sido capaz de innovar en una organización con un legado muy complicado y unas dinámicas internas especialmente negativas. Ha aprovechado la oportunidad, y ha tenido el valor suficiente para tomar decisiones que pueden ser consideradas de riesgo, como la de dejar fuera de la selección a Raúl o Guti, a pesar de la presión de algunos medios de comunicación y de un amplio -aunque disperso- colectivo de aficionados.

  • Gestión de la diversidad. En la España de Luis Aragonés caben todos. Es un equipo donde el capitán (Iker) es de Móstoles pero tiene nombre vasco; hay un goleador asturiano (Villa); un defensor (Puyol) catalanoparlante; un brasileño (Senna) inmigrante nacionalizado, que manda en el medio del campo; un andaluz de Jerez (Güiza) nos resuelve lo imposible; un canario (Silva) que marcó un gol record televisivo, seguido por 17 millones de españoles; y un fuenlabreño afincado en Liverpool (Torres) que crea peligro cada vez que se acerca al área contraria. Y así es todo: un mestizaje excepcional. Luis ha logrado integrar un equipo de grupos humanos con perfiles diversos, trabajando en equipo y, partiendo de un mosaico de “prima donnas” y “superstars” ha sido capaz de construir la selección de todos los españoles.
  • Humildad y sabiduría. Luis Aragonés se ha definido como “una persona normal, que se cabrea poco -esto a veces consigue disimularlo muy bien- que sí es un poco vehemente pero que es lo suficientemente educado para respetar a todo el mundo y las opiniones de todo el mundo, y no insulta nunca”. No parece impactarle la crítica, aunque le molesta el insulto y que no se le respete como seleccionador ni como persona. Valdivieso le puso el apodo de “Zapatones” –a pesar de que solo calza un 42– y posteriormente, cuando ganó una Copa Internacional, le apodó el “Sabio”. Él siempre ha preferido el primer apodo aunque, hoy más que nunca, muchos le consideran un autentico sabio.
  • Hablar con los resultados. Todo lo dicho está muy bien, pero sin resultados en el campo, la Selección Española no sería más que un grupo de amigos bien avenidos. El hecho es que Luis Aragonés está liderando a la selección de forma exitosa y la ha llevado a ganar la Eurocopa después de 24 años de intentos. Ha innovado, ha asumido riesgos y ha sido capaz de motivar al equipo. La receta nos puede servir para otras ocasiones y otras selecciones: “Nadie es más importante que el equipo”.

Pero si hay una característica con la que pienso que Luis se ha convertido en una referencia internacional de liderazgo, esa ha sido su resiliencia y su capacidad de superación. Han organizado campañas de descrédito en su contra, encuestas adversas, sondeos manipulados, tertulias que exigían su dimisión a diario, y hasta lo vudús más sofisticados. Intentos todos que se han demostrado inútiles frente a su capacidad de resistencia como luchador nato.

La resiliencia es la capacidad por excelencia de todo buen líder; la capacidad de sobreponernos a las dificultades, de superar la destrucción, de aprender de nuestros errores, de superar los obstáculos y salir fortalecidos y transformados de nuestras propias experiencias. La capacidad de construir y reconstruir la realidad que soñamos a pesar de las adversidades.

Frente a estas campañas al límite, Luis supo ganarse al equipo, crear contra la opinión de todos una selección española diferente, reflejo de la nueva generación de deportistas que llevan triunfando desde hace años en balonmano, tenis, hockey, waterpolo, etc. Y ha sabido convencer a todo un país de que, por primera vez en muchos años, había una selección española que podía volver a ganar jugando excepcionalmente bien al fútbol.

No necesito esperar al desenlace de la final para publicar este post, porque lo importante ha ocurrido ya: todos los españoles sabemos que “podemos ganar”. Ocurra lo que ocurra esta noche, Luis Aragonés pasará a la historia como un ejemplo de líder singular que supo devolver la ilusión a millones de españoles, y supo crear, contra la opinión de muchos, una selección excepcional. Por ello, estoy seguro de que también le recordaremos como el seleccionador que ganó la segunda Eurocopa de nuestra historia deportiva. ¡Por supuesto que podemos!

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