La agilidad empresarial como respuesta

En el contexto de la empresa, la agilidad es la capacidad de la organización para anticipar una oportunidad o amenaza, adaptarse y reaccionar de manera eficiente y efectiva. Por ello decimos que la agilidad empresarial es tridimensional:

  1. Por un lado tiene una dimensión estratégica que le permite detectar y aprovechar las nuevas oportunidades de innovación antes que los competidores.
  2. Tiene una dimensión táctica que le da la capacidad de transferir los recursos, talento organizativo, y foco de gestión a las nuevas iniciativas estratégicas.
  3. Y finalmente una dimensión operativa que le permite mantener los resultados y a la vez explorar las nuevas oportunidades de un mundo complejo y de cambios acelerados.

Seis rasgos distintivos

Si bien hay muchas formas diferentes de agilidad empresarial, las organizaciones ágiles exitosas comparten un conjunto de prácticas novedosas y rasgos rasgos distintivos que incluyen:

  1. Las organizaciones ágiles tienen un un propósito común que permite la creación colectiva de valor. Este actúa como guía y permite reimaginar nuevas estructuras operativas y nuevos modelos de creación de valor para todas las partes involucradas, clientes, empleados, socios y partners .
  2. Tienen un liderazgo compartido y transformador. Lideres con credibilidad, autoconfianza y constancia. Capaces de comprender e inspirar a los demás, conectar emocionalmente y conseguir una mayor identificación de sus colaboradores con el propósito compartido y los objetivos de la organización.
  3. Tienen suficientes profesionales ambidiestros con la capacidad de equilibrar efectivamente la explotación del negocio actual y la exploración de nuevas oportunidades. Profesionales con iniciativa, que están alerta ante las nuevas oportunidades y que actúan como conectores, buscan siempre construir enlaces internos y externos, favorecen la innovación abierta y son creadores natos de capital social.
  4. Trabajan a través de una red de equipos flexibles, multidisciplinares y capacitados. La redarquía es la estructura natural de las organizaciones ágiles, porque facilita la innovación y hace posible que las personas emprendedoras dentro de la organización opten por aquellas contribuciones que más les motivan y que mejor se alinean con sus propias habilidades.
  5. Utilizan ciclos rápidos de decisión y aprendizaje. Trabajan en ciclos rápidos de pensamiento y acción, dividiendo el trabajo en ciclos pequeños; ejecutando en ráfagas breves, siguiendo metodologías ágiles y equipos autogestionados con pasión por lo que hacen. El foco en las personas es el corazón de la cultura y el liderazgo, comprometiendo y capacitando a todos en la organización para crear valor de manera rápida, colaborativa y efectiva.
  6. Aprovechan las tecnologías exponenciales para impulsar nuevos productos y servicios y nuevos modelo de negocio basado en plataformas y ecosistemas. Y operativamente reconsideran radicalmente sus tecnologías subyacentes para trabajar en redes colaborativas en iteraciones rápidas, y lograr un mayor velocidad de implementación y flexibilidad a través de las nuevas prácticas y herramientas ágiles.

En conjunto, estos rasgos permiten que las organizaciones equilibren estabilidad y dinamismo para prosperar en un mundo complejo e incierto pero también de oportunidades sin precedentes.

¿Por donde empezar?

Son muchas las compañías que llevan varios años apostando por la agilidad como palanca clave acelerar su transformación digital y los proyectos en que he colaborado me han permitido comprobar de primera mano que la dificultad de aplicar la agilidad a nivel empresarial, más allá de los equipos de desarrollo software, no está tanto en los procesos, ni en los métodos, como en la cultura de las organizaciones y en sus estructuras.

Por ello lo que sigue es preguntarnos ¿por donde comenzar?. Dado que la agilidad no es una cuestión de tecnología o procesos sino de estructura, valores y cultura lo que realmente necesitamos son nuevos modelos mentales para diseñar y liderar nuestras organizaciones en un momento de cambios acelerados, nuevas estructuras organizativas capaces de la explotación del negocio actual y la exploración de las nuevas oportunidades. y nuevos modelos sistémicos para el cambio, con el fin de involucrar a toda la organización en la necesaria transformación

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