Las claves del liderazgo colaborativo: empatía, redarquía, influencia y adaptación.

En un mundo complejo y de cambios acelerados,  la respuestas han de ser necesariamente colectivas. Las soluciones no serán el resultado de un plan previsto por unos pocos, sino que emergerán de la acción valiente de muchas personas a todos los niveles de la organización, que han sabido adaptarse y cambiar sus modelos mentales para enfrentarse a la nueva realidad.

La creación de valor en la Era de la Colaboración es un viaje transformador, no un proyecto aislado. Los líderes que se toman el tiempo para fomentar la participación de sus colaboradores en la toma de decisiones y una cultura de colaboración que haga posible la inteligencia colectiva, capacitarán a sus organizaciones con la velocidad, adaptabilidad, productividad e innovación que se requiere para crecer y prosperar en un mundo de cambios acelerados. Y en este viaje, descubrirán que vale la pena la inversión, ya que la colaboración es igualmente poderosa en su capacidad de apoyar los objetivos de negocio como de frustrarlos.

Un liderazgo diferente

A diferencia del liderazgo formal, en el que la autoridad deriva de nuestra posición, el liderazgo colaborativo se ejerce desde nuestro poder personal y nuestra credibilidad. No tiene su origen, por tanto, en el puesto que ocupamos, sino en nuestra actuación proactiva como líderes, basada en nuestra pasión y constancia, nuestra autoconfianza y nuestra capacidad de decidir. Esta es la esencia del liderazgo colaborativo.

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Pero ten cuidado, el liderazgo colaborativo no es una panacea, ni es gratuito. La colaboración requiere interacción, tiene sus costos de coordinación, y requiere a menudo ejercer de liderazgo más allá de los límites de nuestra propia organización. Incluso algunos pueden argumentar que la colaboración puede socavar una gran cantidad de energía, y por lo tanto ser agotador para algunas personas. El cambio constante también es agotador, y como líderes colaborativos necesitamos conectar con nuestras pasiones para encontrar la energía necesaria y ser fuente de inspiración y energía para nuestros compañeros.

Como líderes colaborativos debemos ser capaces de reconocer las diferencias de valores y estructuras entre organizaciones grandes y pequeñas, entre empresas lucrativas y ONGs, organizaciones todas ellas con culturas muy diferentes. Tenemos en definitiva, que superar las diferencias y generar la confianza necesaria para hacer posible la colaboración en entornos muy diversos y complejos, establecer credibilidad, comprender a los demás, conectar emocionalmente y desarrollar una cultura colaborativa que haga posible la innovación colectiva.

Un liderazgo sin fronteras

Un buen líder colaborativo parte de la premisa de que su dominio de acción no se detiene en la frontera de la organización. En un mundo global y de cambios acelerados los límites de la organización se vuelven a menudo difusos, y tanto la autoridad como la responsabilidad personal no se detienen en la frontera de la organización. Los nuevos modelos de negocio se basan cada vez mas en la creación de redes informales, la colaboración en masas y ecosistemas de producción que traspasan las fronteras de la organización. Por ello, el liderazgo tiene que ir más allá de las fronteras de la organización, y persuadir a otros para construir valor en comunidad es parte esencial para cualquier colaboración efectiva.

En un mundo global e hiperconectado las fronteras se diluyen. Nuevas comunidades de usuarios -tan grandes como países- emergen aparentemente de la nada y entornos antes bien definidos y diferenciados, como el trabajo y la vida privada, comienzan a diluirse. Los jóvenes de la generación digital son capaces de escribir en un blog y responder a un correo del trabajo mientras ven un programa en la televisión. Son nativos digitales, y ya saben, está en su ADN, que compartir crea valor. Viven conectados, sin fronteras y su reacción natural cuando encuentra algo de valor en su red social, Youtube o Twitter, es compartirlo con los demás.

Cuatro competencias claves

Estas competencias claves pueden ayudarte a introducir la semilla del Liderazgo Colaborativo en tu organización:

  • Empatía. Un buen líder colaborativo necesita sentir lo que está pasando con los compañeros. A menudo las señales que están enviando son muy débiles y están codificadas. Por ello, es importante escuchar con la mente abierta y sin prejuicios, prestar atención y mostrar interés por lo que nos están contando. La colaboración requiere un clima de confianza que hemos de construir en base a una preocupación sincera por las personas. Como líderes colaborativos debemos ser capaces de meternos bajo la piel de los demás y responder rápidamente a sus necesidades e incertidumbres. La empatía es la que nos permite reconocer y entender las emociones de los demás, sus motivaciones, las razones de su comportamiento o sus preferencias en la toma de decisiones. Y es una competencia emocional clave para gestionar los conflictos inevitables, las pérdidas y la confusión asociadas a los cambios, de forma que las perturbaciones sean productivas en vez de destructivas para las personas y la organización.
  • Redarquía. Cada día es mas evidente que necesitamos nuevos modelos organizativos para la coordinación de los esfuerzos colectivos. Las estructuras jerárquicas actuales están fracasando en sus intentos para ajustarse a una nueva realidad mas global, compleja e incierta. Mientras que la jerarquía ha dado la escalabilidad a nuestras organizaciones, su coste ha sido elevado en términos de iniciativa, creatividad y compromiso de las personas. Como líderes debemos ser capaces de aceptar la dualidad jerarquía – redarquía y ser capaces de operar en redes colaborativas y convertirnos en los impulsores de la redarquía como estructura natural para la innovación. Si queremos realmente acelerar la estrategia y la necesaria transformación digital debemos dotar a nuestras empresas de una estructura dual capaz de ejecutar el día a día y a la vez explorar las nuevas oportunidades y sortear las amenazas.
  • Influencia. Este nuevo tipo de liderazgo se ejerce en base a la influencia, la autenticidad, la credibilidad personal y el valor añadido que el líder aporta a la comunidad, y no tiene nada que ver con la habilidad de acumular poder. La colaboración requiere líderes auténticos, personas con capacidad para energizar y ensanchar la comunidad en lugar de manejarla desde arriba, lo que requiere una gran capacidad de credibilidad personal para conectar con la inteligencia colectiva de la organización, movilizar y coordinar los esfuerzos humanos. Un buen líder colaborativo es el que es capaz de influenciar y convencer a sus compañeros, sin caer en la trampa de convertirse en manipulador.
  • Adaptación. El cambio y la gestión del cambio son desafíos adaptativos en los que las personas de la organización son, a la vez, parte del problema y parte de la solución. No hay respuestas mágicas, sino preguntas capaces de hacernos avanzar en la dirección adecuada. Como líderes hemos de ser capaces de seleccionar que queremos mantener y preservar, lo que es prescindible y debemos descartar, y las nuevas capacidades que debemos crear para afrontar el futuro con éxito. Se trata de movilizar a los demás -fuera y dentro de nuestra área de responsabilidad- para lograr comprensión y acuerdo sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, facilitando los esfuerzos individuales y colectivos de adaptación y desarrollando las nuevas competencias y formas de hacer colaborativas necesarias para adaptarse a las nuevas circunstancias.

 

 

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Colaborar: ¿Misión imposible?

 La clave no es reformular la colaboración como algo que hacer, además de otras prioridades, sino como un medio fundamental para abordar todos los desafíos de la organización

Recientemente he tenido la oportunidad de participar en Lisboa en la III Conferencia internacional de Foro para la Gobernanza Integrada que se desarrolló con el lema de “Colaborar: Misión Imposible”. La iniciativa tuvo el apoyo institucional del Ministerio de la Presidencia y la Modernización Administrativa y del Ministerio de Trabajo, Solidaridad y Seguridad Social de Portugal, y contó con la presencia de varios ponentes nacionales e internacionales, expertos en el tema de la colaboración que compartieron sus conocimientos y sus experiencias de colaboración entre organizaciones.

carte_lisboaPara mí fue muy gratificante comprobar el nivel de consenso que había en el Foro sobre la necesidad de buscar un nuevo balance entre la jerarquía como garante de predecibilidad y control, y la redarquía como motor de la innovación y el crecimiento. La realidad es que los  imperativos de gestión integrada, necesarios para una administración pública centrada en los ciudadanos, no son alcanzables únicamente con las estructuras jerarquizadas, altamente centralizadas y burocráticas que hemos construido hasta ahora

La web social nos muestra cada día que compartir crea valor. Pero construir una organización colaborativa no es tarea fácil y requiere un enfoque transformador de la cultura, nuevos procesos colaborativos,  y las tecnologías sociales que la hacen posible. Y sobre todo requiere el ejemplo y compromiso inquebrantable de la dirección. Fomentar una cultura de colaboración representa una gran oportunidad para que las organizaciones desarrollen todo el potencial de las personas en términos de creatividad, iniciativa y pasión por lo que hacen.

La colaboración entre organizaciones a nivel operativo nos permite no solo incrementar la productividad, hacer mas efectivo el trabajo del personal, y mejorar la comunicación organizacional, sino que hacen posible una nueva generación de servicios centrados y pensados para los ciudadanos.

La colaboración no solo es el camino para lograr una gobernanza integrada, sino que es la base para la innovación abierta en un mundo complejo que requiere, cada día mas, de respuestas colectivas. La colaboración en la administración pública nos permite dar un salto gigante hacia adelante en áreas tales como las relaciones con los ciudadanos, la aceleración de la innovación abierta, o la introducción de nuevos servicios de ventanilla única, que faciliten la vida a las personas y empresas..

Tres elementos claves para la colaboración

La colaboración no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. En un mundo global de cambios acelerados las fronteras de nuestras organizaciones se vuelven líquidas y los equipos de trabajo son cada vez más virtuales, dispersos o multifuncionales y compuesto de miembros que en muchas ocasiones no se han conocido con anterioridad. Configurar un equipo multidisciplinario con representación en todos los niveles de la organización para dirigir una iniciativa colaborativa requiere:

  1. Cultura de colaboración. La cultura es el ADN de una organización y es un pilar esencial para toda colaboración exitosa. Las organizaciones colaborativas prosperan en una cultura de apertura, flexibilidad y metas compartidas. En una verdadera cultura de colaboración, las personas confían unas en otras y comparten información para atender mejor las necesidades de los ciudadanos o de la administración.
  2. Liderazgo Colaborativo. El contexto en el que nuestros futuros líderes tienen que operar es bastante diferente de lo que estábamos acostumbrados en la década anterior. Por lo tanto, los estilos de liderazgo necesitan adaptación. un liderazgo efectivo en el clima actual requiere colaboración, escucha, influencia y adaptación flexible, en lugar de mando y control. Para la colaboración tenga éxito, los líderes necesitan ser auténticos y transparentes en la toma de decisiones.
  3. Nuevos espacios y tiempos para la colaboración. Las nuevas tecnología sociales conectan de forma natural a las personas dentro y fuera de la organización haciendo posible la emergencia de una cultura colaborativa, donde compartir crea valor. Pero es imprescindible dedicar nuevos espacios y tiempos que hagan posible la colaboración sin sacrificar la capacidad operativa actual. La dualidad organizativa, jerarquía y redarquía, consiste, precisamente, en reformular la colaboración para que esta no sea “algo más que hacer”, un elemento más en la lista de prioridades, sino un medio fundamental para abordar todas las prioridades del negocio

Modelo de liderazgo colaborativo

modelo_liderazgo_adaptativoEl Liderazgo colaborativo consiste, precisamente, en movilizar a los demás -fuera y dentro de nuestra área de responsabilidad- para lograr comprensión y acuerdo sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, facilitando los esfuerzos individuales y colectivos de adaptación y desarrollando las nuevas competencias y hábitos necesarios para adaptarse a las nuevas circunstancias. A diferencia del liderazgo formal, en el que la autoridad deriva de nuestra posición, el liderazgo colaborativo se ejerce desde nuestro poder personal y nuestra credibilidad. No tiene su origen, por tanto, en el puesto que ocupamos, sino en nuestra actuación proactiva como líderes, basada en nuestra pasión y constancia, nuestra autoconfianza y nuestra capacidad de decidir.

¿Como hacerlo realidad en nuestras organizaciones?. Básicamente respondiendo de forma sistémica y continua a los diferentes desafíos, trabajando como una red flexible y ágil, fuera pero alineada con la jerarquía tradicional, estableciendo una coalición guía de dinamizadores portadores de las conductas y buscando constantemente oportunidades, y lanzando iniciativas para capitalizarlas.

La colaboración es un viaje transformador, no un proyecto aislado. Los líderes que se toman el tiempo para inculcar una cultura de trabajo en equipo y colaboración, capacitarán a sus organizaciones con la velocidad, adaptabilidad, productividad e innovación que se requiere para crecer y prosperar en un mundo de cambios acelerados. Y en este viaje, descubrirán que vale la pena la inversión, ya que la colaboración es igualmente poderosa en su capacidad de apoyar los objetivos de negocio como de frustrarlos.

Os comparto la presentación.

 

Liderazgo populista: convicciones y responsabilidad

El liderazgo es sobre todo un proceso de creación de valor colectivo, cuando solo defiendes a toda costa una posición política sin tener en cuenta sus consecuencias, acabas destruyendo valor y dividiendo a los tuyos

Cada época histórica va asociada a un tipo de liderazgo. En la actualidad al observar el comportamiento de nuestros líderes políticos, parece que el populismo como “estilo de liderazgo” va ganado adeptos, sobre todo en los movimientos sociales y partidos emergentes. Las características mas observables de este nuevo tipo de liderazgo son:

  1. Personalismo: adhesión a una persona, a sus ideas y su voluntad.
  2. Paternalismo: relación directa y altamente emocional entre líder-seguidor en la que el líder no reconoce mediaciones organizativas o institucionales,
  3. Confrontación: el líder habla en nombre del pueblo y potencia discursivamente la oposición de éste con “los otros”.
  4. Empatía: Tienen una gran la capacidad de empatizar con los sentimientos y formas de pensar de las masas, y con frecuencia simplifican y radicalizan valores y puntos de vista que ya son ampliamente compartidos por un colectivo social.
  5.  Radicalidad: tiene como objetivo la transformación radical de un orden institucional, busca cambiar y refundar el status quo dominante.

El liderazgo político populista es siempre radical, en el sentido de que su objetivo final confesado es cambiar los valores de la sociedad y cambiar el estado de las cosas que consideran injustas. Y su punto de partida es un antagonismo político diferente al tradicional, de “derechas” e “izquierdas”. Su lógica discursiva polariza el espacio entre el “pueblo” y las élites dominantes, la “casta”. Sus líderes buscan llegar al poder para cambiar el status quo actual, y movilizan a sus seguidores apelando a la lucha constante de “los de abajo” frente a “los de arriba’” como un instrumento para reforzar la identidad colectiva y transmitir sus ideales a la sociedad.

En una sociedad conectada el populismo como forma de movilización de masas en torno a unas aspiraciones compartidas está aquí para quedarse. En nuestro país ya podemos decir, sin riesgo de error, que el populismo como nueva forma de hacer política ha terminado con el bipartidismo dominante, forzando una nueva ética política, mas próxima a los ciudadanos y mas centrada en valores, y cambiado la forma de hacer política de los partidos tradicionales. También han hecho posible la emergencia de nuevos actores, partidos y coaliciones que hoy gobiernan las capitales mas importantes del país. Y lo que es aún mas importante, han abierto la esperanza de una regeneración de nuestra democracia, lo que sin su aparición, hubiese sido imposible.

Ética política: convicciones y responsabilidad

Fernando Savater, en su libro Ética para Amador, define la ética como «el arte de vivir, el saber vivir, por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene (lo bueno) y lo que no nos conviene (lo malo)». Y en la ética política hay dos lógicas dominantes a la hora de decidir sobre lo que nos conviene o no nos conviene en un momento determinado. Siguiendo el pensamiento de Max Weber, la mayoría de los políticos a la hora de decidir sobre la moralidad de un hecho concreto se basan en dos principios : convicciones y responsabilidad. En el primer caso se actúa creyendo que se está haciendo un bien, pero no se siente responsable de las consecuencias de la acción. En la segunda, se tienen en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción. Y se interpreta la acción en términos de medios y fines.

En mi opinión ambas éticas  no son contradictorias sino complementarias. Es decir que el líder a la hora de decidir debe valorar las consecuencias de los actos y cotejar los medios con los fines, que en todo caso han de estar alineados con su convicciones políticas. El liderazgo populista antepone siempre, las convicciones frente a la responsabilidad y el pragmatismo.

populismoLa cuestión es que cuando la ética de las convicciones se convierte en una ética absoluta, basada en la defensa a toda costa de una posición política, sin tener en cuenta las posibles consecuencias que nuestras acciones tienen para las demás personas, como líderes podemos destruir más valor del que pretendemos crear. Como argumenta muy bien José Ignacio Torreblanca en su reciente articulo en El País, esa manera de actuar nos puede llevar a la estupidez colectiva y a la irresponsabilidad política. En sus palabras: “Obrar de acuerdo con nuestras convicciones sin preocuparnos de las consecuencias de nuestras acciones es propio de una lógica religiosa, no política. El principal efecto es que los actores se exoneran a sí mismos de las consecuencias que sus decisiones deparen”.

La ética de la responsabilidad, por el contrario, obliga a tener muy en cuenta las posibles consecuencias de la acción, hasta tal punto que en alguna ocasión el líder, situado ante el dilema de la opción, puede considerar preferible sacrificar momentáneamente sus principios, con el fin de evitar el mal mayor de las previsibles consecuencias nefastas de una acción exclusivamente orientada de acuerdo con las convicciones. Más allá de las naturales luchas de poder, esta y no otra, es la cuestión a que se enfrenta el partido socialista en su próximo Comité Federal, a la hora de decidir sobre si abstenerse o no, para facilitar la investidura de Rajoy.

Esta situación critica y de enormes consecuencias para la socialdemocracia española podría haberse evitado si Pedro Sanchez como Secretario General ante el dilema de tener que decidir entre:

  1.  Ejercer un liderazgo responsable, acabar con el bloqueo institucional, abstenerse y ejercer una oposición radical, liderando iniciativas políticas en temas de corrupción, reforma electoral, políticas activas sociales, cuestión territorial, contratación laboral y un largo etc de medidas que ya tenia acordadas con Ciudadanos, pero que ahora eran posible con el apoyo de Podemos y ante un PP minoritario en el congreso.
  2. Ejercer un liderazgo populista, hacer del “no es no” un principio absoluto, empatizar con el sentimiento de rechazo a Rajoy en sus bases, simplificar el debate:  “Si o no a la corrupción”, personalizarse como el líder del cambio, confrontar al los barones del partido con las bases, y convocar un congreso extraordinario para hacerse con el poder y cambiar el status quo del partido.

Hubiese elegido como “mal menor” la primera opción,  sabiendo que no había aritmética posible para un gobierno alternativo y que la situación le llevaría sin remedio a unas terceras elecciones, la división de su partido, la polarización de sus militantes, la perdida de votantes, y un nuevo gobierno más mayoritario el PP.

Sin embargo, optó por la segunda opción y las consecuencias han sido letales para su partido, y para él, aunque esto dependerá del grado de apoyo que reciba de los simpatizantes en las primarias a las que tiene intención de presentarse. Uno de los problemas de la ética de las convicciones es que al romper el vinculo entre acciones y responsabilidades, no nos permite corregir errores y aprender de experiencias pasadas. Ser socialista no puede reducirse a un sentimiento de aversión por la corrupción de un gobierno de derechas. De ahí el absurdo, cuando hablas con militantes del PSOE que a pesar de lo ocurrido, no atribuyen responsabilidad alguna su líder, están dispuesto a olvidarlo todo, y se sienten orgullosos de su coherencia política. Se olvidan de que el liderazgo es, sobre todo, un proceso de creación de valor cuando solo defiendes a toda costa de una posición política sin tener en cuenta sus consecuencias, acabas destruyendo valor y dividiendo a los tuyos.

El líder político como arquitecto social

Querido lector, creo que ya a estás alturas habrás deducido que no soy precisamente un fan del liderazgo populista. Sobre todo porque creo que los desafíos a los que nos enfrentamos en una sociedad compleja e hiperconectada son muy complejos como para abordarlos desde la simpleza y el reducionismo del “si o el no a Rajoy”.

Los líderes políticos de hoy y del mañana, como arquitectos sociales, han de ser capaces de seleccionar los valores que deseamos mantener y preservar, y descartar aquellos que son prescindibles, dejando espacio para las capacidades necesarias para afrontar el futuro con éxito. Además, como líderes deben mantener a su organización en una zona productiva de desequilibrio, sin polarizar el debate, haciendo las preguntas incómodas, tomando las decisiones difíciles y gestionando los conflictos inevitables, las pérdidas y la confusión asociadas a los cambios; en definitiva, deben crear valor y afrontar los desafíos que afectan a sus organizaciones de formas productivas en lugar de destructivas.

Como arquitectos sociales debemos evitar la simplicidad y la polarización de las ideas, nuestro trabajo consiste hacer las preguntas adecuadas, y crear las condiciones propicias para que las respuestas a los nuevos desafíos sean colectivas, es decir, para que la solución emerja de forma natural fruto de las relaciones de colaboración establecidas entre todas las personas de la organización y entre estas y el exterior, aprovechando inteligencia colectiva.

A diferencia del liderazgo formal desde una posición de autoridad, donde nuestro poder se deriva de la posición, cuando actuamos como arquitectos sociales nuestro poder se deriva de la autenticidad, credibilidad, y nuestra capacidad para tomar decisiones, y actuar proactivamente como líderes en base a nuestra pasión, constancia, autoconfianza y valor añadido a la comunidad. Por lo que puedes ejercer este tipo de liderazgo desde cualquier posición en tu organización, movilizando a los demás —fuera y dentro de tu área de responsabilidad— para lograr comprensión y acuerdo sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, facilitando los esfuerzos, tanto individuales como colectivos,  y desarrollando las nuevas competencias y hábitos necesarios para adaptarse a las nuevas circunstancia.

 

 

 

Liderando en tiempos de cambios acelerados

Ante un mundo de cambios acelerados, como líderes debemos ser capaces de movilizar a las personas conectando con la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones y creando las condiciones necesarias para que las personas se enfrenten a los nuevos desafíos y prosperen en el nuevo contexto.

Para ello es necesario movilizar a los demás —fuera y dentro de nuestra área de responsabilidad— para lograr comprensión y acuerdo sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, facilitar los esfuerzos, tanto individuales como colectivos, de adaptación a los cambios y desarrollar las nuevas competencias y hábitos necesarios para adaptarse a las nuevas circunstancia.

Por todas estas razones me gusta hablar del nuevo papel del líder como un arquitecto social, capaz de crear las condiciones para que emerjan la confianza y los compromisos que faciliten la cooperación, establecer credibilidad, comprender a los demás, conectar emocionalmente y desarrollar las nuevas estructuras en red que hagan posible la innovación colectiva. Hemos de ser conscientes que a diferencia del liderazgo formal desde una posición de autoridad, donde nuestro poder se deriva de la posición, cuando actuamos como arquitectos sociales nuestro poder se deriva de la autenticidad, credibilidad, y nuestra capacidad para tomar decisiones, y actuar proactivamente como líderes en base a nuestra pasión, constancia, autoconfianza y valor añadido a la comunidad.

Son tiempos para cuestionar.

Los desafío a los que nos enfrentamos son muy complejos como para pretender que tenemos todas las respuestas. Basta leer cada día los titulares de la prensa para ver que nuestros líderes no tienen las respuestas. Como líderes nuestro trabajo consiste hacer las preguntas adecuadas, y crear las condiciones propicias para que las respuestas a los nuevos desafíos sean colectivas, es decir, para que la solución emerja de forma natural fruto de las relaciones de colaboración establecidas entre todas las personas de la organización y entre estas y el exterior, aprovechando inteligencia colectiva.

Son pues tiempos de cuestionar:

  • ¿Cuáles son los retos del liderazgo en un mundo complejo, diverso, e incierto?
  • ¿Como construir organizaciones capaces de ser previsibles y eficientes, y a la ves ágiles y flexibles?
  • ¿Qué factores están impulsando la necesidad de una nuevas habilidades de liderazgo?
  • ¿Como mantenernos competitivos en la inestabilidad? ¿Cual es la mejor manera de prepararnos para el futuro?
  • ¿Cómo conectar con la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones?, ¿Cómo impacta las tecnologías sociales al liderazgo?
  • ¿Cómo nos afectan los cambios personalmente?, ¿Cómo evitar quedar atrapados en nuestras experiencias del pasado?

Estas son las preguntas que hemos de abordar colectivamente. Como líderes adaptativos debemos mantener a la organización en una zona productiva, fuera de la “zona de confort”,  haciendo las preguntas incómodas, tomando las decisiones difíciles y gestionando los conflictos inevitables, las pérdidas y la confusión asociadas a los cambios. Os comparto una ponencia reciente en la que abordo estas cuestiones desde la perspectiva de hacer del liderazgo y la innovación el trabajo de todos.

 

 

 

Piensa en grande, el futuro es exponencial

Pensar de manera exponencial es valioso y es una competencia clave en un mundo de cambios acelerados.

La percepción humana es lineal, nuestros cerebros están programados para tener expectativas lineales, ya que siempre ha sido así. En contraste, el progreso tecnológico es exponencial, lo que se ilustra popularmente por la Ley de Moore, que predijo en 1965 que el número de transistores por unidad de superficie en circuitos integrados se duplicaría cada año. Mirando hacia atrás, este crecimiento exponencial de las tecnologías ha sido sorprendentemente consistente durante más de cinco décadas y se ha mostrado valido para cualquier dominio (biotecnología, impresión 3D, nanotecnología, robótica) donde se han aplicado las tecnologías de la información.

A pesar de que el progreso en un mundo digital se hace más rápido nuestro cerebro tiende, en base a la experiencia anterior, a pensar linealmente. Como resultado, hemos desarrollado una visión intuitiva del futuro similar a la forma en que subimos una escalera. Después de haber subido una serie de peldaños, nuestra predicción de lo que está por venir y lo que esperamos es que el peldaño siguiente simplemente sea como el anterior. Así, si hemos subido 5 peldaños de 20cm, estamos a un metro de altura, y es fácil predecir a que altura estaremos si subimos 5 peldaños más. Esta es la simplicidad de un futuro lineal.

Sin embargo, si subimos una escalera exponencial cada peldaño duplica la altura del anterior. Por lo que después de cinco peldaños hemos subido 3,2 metros (20,40,80,160,320). Y si subimos cinco peldaños más estaremos a 102,4 metros del suelo. Lo realmente sorprendente y poco intuitivo del crecimiento exponencial es que el peldaño siguiente al que nos enfrentamos tiene la altura de todos los anteriores juntos.

La cuestión es, que en contra de nuestra intuición, en un mundo hiperconectado el futuro se está desarrollando no linealmente sino exponencialmente, por lo que nos es difícil predecir lo que va a ocurrir a continuación y cuándo. Es por esto, que el ritmo del progreso tecnológico tiende a sorprendernos, y es que ademas cisnes negros de todo tipo surgen a nuestro alrededor, aparentemente de la nada, y nos encontramos con frecuencia ante una realidad bastante diferente de la que esperábamos.

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¿Como afecta esto a nuestras vidas?

La clave está en lo que hemos de hacer para preparamos para un futuro de tecnologías y tendencias exponenciales. El primer paso, ha de ser necesariamente tomar consciencia de que pensar de manera exponencial es valioso y es una competencia clave en un mundo de cambios acelerados. Atrapados en el pensamiento lineal, el avance es lento y muchas veces nos atascamos con creencias limitantes que no sólo retrasan nuestro proceso de aprendizaje, sino que te impiden desarrollar nuevas perspectivas que hagan posible nuevas versiones de nosotros mismos en el futuro. La mentalidad exponencial te ayudará a sentirte más cómodo con la incertidumbre y más ambicioso con tu visión a la hora de construir tu futuro.

En otras palabras, el pensamiento exponencial es clave a la hora de salirnos de nuestra zona de confort, que es realmente una zona de peligro como hemos visto en una reflexión anterior, olvidarnos de las limitaciones, explorar el futuro y dejar que las ideas emerjan sin censura, porque esas nuevas ideas sin “filtrar” siempre serán exponenciales. El reto es “desaprender” formas de pensar lineales y abrazar lo desconocido, convencidos de que que la mentalidad exponencial nos abrirá las puertas a múltiples oportunidades para la innovación personal.

Esto no es sólo una reflexión interesante, nuestros cerebros lineales pueden llevarnos a problemas reales. El pensamiento lineal provoca que empresas tradicionales que han dominado su sector durante décadas, se vean reemplazadas por startups emergentes que haciendo un uso extensivo de las tecnologías sociales, la economía colaborativa y los nuevos modelos de creación de valor en red, están revolucionando industrias enteras y creando riqueza a una velocidad nunca antes vista.

El pensamiento lineal provoca también que gobiernos y partidos políticos tradicionales permanezcan ciegos frente a las nuevas necesidades de los ciudadanos, y los retos inherentes que nos plantea una sociedad conectada. Y esto es así, en buena medida, porque sus estructuras y modelos de gobierno están basadas en un modelos lineales, jerárquicos que ignoran tanto las exigencias como las posibilidades actuales de participación, colaboración e involucración de los ciudadanos en la política.

Y lo que es más importante, el pensamiento lineal, a nivel personal,  lleva a muchos individuos a permanecer en su zona de confort, cuando para bordar un futuro exponencial hemos de salir de nuestra zona de confort para adentrarnos en nuestra zona de innovación; se trata de vivir los cambios como una oportunidad inigualable para construir una nueva realidad, en lugar de combatirlos denodadamente a base de pequeñas mejoras sobre lo que siempre hemos hecho.Cada día es más evidente que la seguridad profesional no puede provenir de una empresa, que es posible no supere las transformaciones necesarias, sino de nuestra empleabilidad futura, de nuestra capacidad contrastada para crear valor en la nueva economía digital.

Por todo lo anterior, te animo a cuestionarte el pensamiento lineal cuando estés planificando tu futuro. El pensamiento exponencial te abre las puertas a futuros alternativo y nuevas oportunidades que hoy no puedes imaginar. Para desarrollarlo no sigas la información, porque puedes perderte, sigue a las personas. Las principales evangelizadores de esta nueva forma de pensar son Ray Kurzwiel experto en inteligencia artificial y Director de Ingeniería de Google, y Peter Diamandis, fundador y CEO de la fundación XPRIZE, autor de la Abundance y Bold, dos libros claves para entender las implicaciones, riesgos y oportunidades de un futuro exponencial.

A modo de resumen, si podemos mejorar nuestra capacidad para pensar exponencialmente podremos entender y abordar con mas calma un futuro que ya está aquí y cambia a un ritmo acelerado. No se trata sólo de pensar en grande, se trata de aproximarnos al futuro, no como víctimas de la incertidumbre, sino como protagonistas de nuestras vidas. Convencidos de que nuestro futuro no está programado sino que es algo que está por construir y depende de nosotros, y ya que no podemos planificarlo lo que debemos hacer es dedicar todas nuestras energías a construirlo.

Mi experiencia como emprendedor

Es hora de crear no de planificar. Tu futuro esta por hacer y depende de ti, en vez de gastar energías en intentar predecirlo vuélcalas en crearlo.

Desde la perspectiva empresarial, el emprendimiento se asocia normalmente con la creación y gestión de empresas, y prácticamente todas las escuelas de negocio tratan el emprendimiento como una disciplina académica, asociada normalmente con el proceso de identificación de oportunidades de negocio, el desarrollo de un plan de negocio, y la búsqueda de los recursos necesarios para montar nuestra propia empresa.

Mi experiencia como emprendedor me ha llevado a ver el emprendimiento como una actitud personal en nuestras vidas, como un impulso que nos lleva a salirnos de nuestra zona de confort para construir nuestro propio futuro, centrándonos en aquello que da significado a nuestras vidas y es importante para nosotros, asumiendo riesgos inteligentes cuando otros optan por la seguridad, moviendo recursos del pasado al futuro y aprendiendo de nuestros errores, transformando las contingencias que encontramos en el camino en oportunidades futuras.

No se trata pues de enriquecernos con una idea brillante, se trata de enriquecer nuestras vidas para siempre. Se trata de pasar de gestionar lo conocido explorar lo desconocido; lo desconocido no lo conocemos porque no lo alcanzamos a ver, no tenemos herramientas para verlo o simplemente no queremos verlo. Se trata de convertirnos en verdaderos protagonistas de nuestro futuro, viviendo conscientes de que somos una “beta permanente” de un proyecto inacabado, en construcción permanente, que necesitará de revisiones posteriores para desarrollar su máximo potencial.

Estas reflexiones,que hoy comparto con vosotros fueron el eje de mi charla con los compañeros de Sun en nuestro último encuentro. En ella encontrarás  la lecciones que he aprendido en estos últimos diez años como emprendedor: ¿Cómo reinventarnos profesionalmente?,¿Como abordar un nuevo proyecto?¿Cómo explorar el futuro?¿Cómo abordar la incertidumbre? ¿Cómo gestionar los riesgos?¿Como enfrentarnos a la posibilidad de fallar? ¿Qué distingue a los emprendedores de los que no lo son?.

 

¿Zona de confort o zona de peligro?

Nuestra zona de confort nos da tranquilidad y nos hace sentir seguros. Pero la realidad es que en un mundo interconectado y en constante cambio, la seguridad no puede provenir de una empresa, que es posible no supere las transformaciones necesarias, sino de nuestra empleabilidad futura, de nuestra capacidad contrastada para crear valor en la nueva economía digital.

El punto de partida para la conversación de hoy es el siguiente: en una época como ésta, marcada por los cambios acelerados, no podemos limitarnos a sobrevivir a los cambios al abrigo de nuestra zona de confort. Seguir así por mucho tiempo, desempeñando funciones de coordinación y gestión que están llamadas a desaparecer, puede afectar negativamente nuestra empleabilidad futura, ya que nuestras competencias profesionales van  quedando desfasadas mientras el entorno cambia a un ritmo acelerado. La zona de confort, en un mundo de cambio acelerado y donde el futuro es cada ves menos una extrapolación del pasado, se ha convertido para muchos profesionales, en la zona de mayor peligro.

Cuando hablamos de zona de confort desde la perspectiva profesional, nos referimos a esa posición  en el organigrama, que llevamos ocupando hace muchos años y en la que nos sentimos seguros, cómodos y protegidos. El problema está en que para interactuar con la nueva realidad, desarrollarnos profesionalmente y crear una nuevas perspectivas que hagan posible una nueva realidad en nuestras vidas hemos de abandonar la zona de confort, lo que supone asumir el riesgo de abandonar lo conocido por lo desconocido. Pero… y si es cierto que la opción más arriesgada no es el cambio, sino permanecer en la zona de confort, ¿Te atreverías a salir de esta zona para explorar las enormes oportunidades que te brinda un nuevo mundo en el que está todo por hacer.

Muchas veces estamos convencidos que hemos de ser de una manera determinada, y la posibilidad de un cambio nos resulta aterradora. Vivimos así atrapados en una realidad que los demás han construido para nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es salir de nuestra zona de confort para adentrarnos en nuestra zona de innovación; se trata de vivir los cambios como una oportunidad inigualable para construir una nueva realidad, en lugar de combatirlos denodadamente a base de pequeñas mejoras sobre lo que siempre hemos hecho.

Creq_tu_FututoSe trata de pasar de gestionar lo conocido a explorar lo desconocido. Se trata de dejar de ser víctimas y convertirnos en verdaderos protagonistas de nuestro futuro,  centrandonos en aquello que da significado a nuestras vidas y es importante para nosotros, asumiendo riesgos inteligentes cuando otros optan por la seguridad, moviendo recursos del pasado al futuro y aprendiendo de nuestros errores, transformando las contingencias que encontramos en el camino en oportunidades futuras.

¿Por donde empezar?

Empieza con tu agenda personal. Si no tienes una agenda personal, es altamente probable que formes parte de la agenda de otro. Por eso, se trata de que establezcas un plan de acción para transformarte y para introducir alguna práctica nueva en tu vida y dar esos primeros pasos fuera de tu zona de confort. Será prácticamente imposible que entiendas la nueva realidad si permaneces absorto en tu rutina de siempre. La idea es que, al menos durante unas horas, consigas salir del correo y de las exigencias del “día a día” para explorar la nueva realidad  y desarrollar las nuevas habilidades necesarias para abordar con éxito el futuro. Se trata de crear el tiempo que necesitas para explorar las enormes posibilidades de la era de la colaboración.

Asume riesgos inteligentes, arriesga lo que puedes asumir. Los riesgos suelen ser el mayor impedimento que tenemos para salir de nuestra zona de confort y ponernos en acción. A todos nos cuesta tomar decisiones donde el riesgo supera un cierto umbral de disconfort. Pero créeme, en la situación actual el mayor riesgo es no hacer nada. Elimina la presión, comienza el viaje simplemente, a partir de la curiosidad y la observación de lo que ocurre a nuestro alrededor, considera que tus decisiones son temporales, y que más adelante volverás de nuevo sobre ellas. Supera el miedo a fallar y a cometer errores, asume el riesgo que sea asequible para ti, no lo conviertas en una cuestión de todo o nada. Construye tu futuro, tomando los riesgos inteligentes y moviendo tus recursos del pasado al futuro.

Se un rebelde de la gestión. No es necesario estar de acuerdo con todo el mundo todo el tiempo. Desafía el status quo, cuestiona las viejas formas de trabajar que sólo tenían sentido en el pasado y que surgieron para resolver problemas que ya no son relevantes para la organización. Nuestra capacidad para abordar los enormes retos de una sociedad hiperconectada, está supeditada, en última instancia, a nuestra capacidad para cuestionar el modelo de gestión que hemos heredado de la era industrial, ese conjunto de prácticas burocráticas que fomentan el clientelismo, desalienta la transparencia, frustra la experimentación, disuade el pensamiento creativo y sobrevalora la experiencia anterior frente a la creatividad y la experimentación.

Conecta con la inteligencia colectiva. Aprende el nuevo lenguaje de la colaboración con el mismo ahínco con el que aprendiste inglés en su día para asegurarte un futuro en cualquier multinacional. Construye alianzas reales y duraderas, rodéate de amigos y colaboradores positivos e innovadores, evita los “passion killers” que consumen tu energía. Participa activamente en los blogs y redes sociales más relevantes para tu profesión o sector y, cuando consideres que ha llegado la hora, publica el tuyo propio y crea tu propia marca personal para darte a conocer y establecer tu red de contactos.

Aprende a desaprender y reaprender. Desaprender es fundamental para ver la realidad actual desde una perspectiva diferente, para ser receptivos a los cambios y hacer las cosas de una manera fresca y nueva. Es fundamental que abandones los hábitos y métodos que te han servido en el pasado, pero que son una carga para abordar el futuro. Solo desaprendiendo puedes abordar un futuro que es cada menos una extrapolación del pasado, solo sopesando la validez de tu experiencia pasada frente a la realidad actual, puedes generar nuevas perspectivas, que hagan posible una nueva realidad en tu vida.

Lanza tus botes salvavidas. Emprende pequeñas iniciativas de innovación personal que te permitan transformar, poco a poco, la estructuras y los procesos que ahora rigen tu vida diaria y la de tu organización. Se trata, en definitiva, de que crees el entorno y hagas posible que ocurra algo extraordinario a tu alrededor; algo que te abra las puertas a nuevas posibilidades que están ahí, pero que difícilmente podrás ver si no cambias tu rutina diaria y abandonas tu Zona de Confort.

Se trata, pues, de innovar para vivir una vida más rica; una vida que nos permitirá desarrollar todo nuestro potencial como personas. A diferencia de la zona de confort, la zona de de innovación personal es una “actitud especial” que se revela en todas nuestras acciones: un compromiso con ser cada día mejores en todo lo que hacemos; la capacidad de vernos no por lo que somos hoy, sino por lo que podemos llegar a ser; una manera de abordar el futuro con todo nuestro potencial; la curiosidad y la apertura de miras necesarias para interactuar con el mundo exterior, sin miedo a equivocarnos, conscientes de que aprendemos de nuestros errores y que solo explorando lo desconocido podemos encontrar nuevas perspectivas y descubrir nuevas realidades que nos ayudarán a lograr un cambio profundo en nosotros mismos y en nuestras vidas. ¿Te atreves?.