La organización no es estructura sino capacidad

Cuando hablamos de una organización generalmente nos referimos a su estructura organizativa, al organigrama que definen la jerarquía y la cadena de mando, las políticas y procesos de negocio que reflejan como se hacen las cosas en el día a día, y la cultura organizativa como reflejo de los valores y comportamientos que reforzamos. Combinados, estos tres factores tradicionalmente capturan la estructura o la forma de una organización.

Y durante las últimas décadas la mayor parte de la reestructuración de las organizaciones se ha hecho para redimensionar, rediseñar y reconstruir las organizaciones en base a estos tres factores. Lo curioso es, que en la practica las organizaciones no son conocidas por sus estructuras sino por sus capacidades, así cuando admiramos a Apple lo hacemos por su capacidad de innovar y la elegancia de sus diseños, cuando hablamos de Amazon nos referimos a la calidad de sus servicios y la atención al cliente, y cuando mencionamos a Google es para hablar de las bondades de su cultura abierta y participativa.

Luego la pregunta clave, cuando nos referimos al futuro de las organizaciones ha de ser necesariamente; ¿Cuáles son las capacidades que necesitan las organizaciones para hacer frente a un futuro disruptivo, incierto y cambiante como el actual?. Y los líderes a todos los niveles deben centrarse en las capacidades de su organización en lugar de su estructura, y demostrar con los resultados que tienen las capacidades necesarias para mantenerse competitivos ante la incertidumbre.

Explotación y Exploración

Las organizaciones en el futuro han de mostrar tener la doble capacidad de ser dinámicas y estables a la vez. Las prácticas dinámicas permiten a las empresas responder ágil y rápidamente a los nuevos desafíos y oportunidades, mientras que las prácticas estables nos permiten mantener el día a día de las operaciones y los resultados operativos. La agilidad no es incompatible con la estabilidad, sino todo lo contrario. la agilidad requiere estabilidad para la mayoría de las empresas.

Amazon y Apple son un excelente ejemplo de la nueva generación de organizaciones estructuralmente duales. Sus líderes han sabido explotar negocios maduros como ventas minoristas y distribución, en las que la eficiencia y las mejoras incrementales son clave, y al mismo tiempo aprovechar los activos y las capacidades existentes para explorar nuevos dominios donde la flexibilidad y la experimentación son necesarias.

¿Tienes suficientes profesionales ambidiestros en tu organización?

La persona ambidiestra usa con la misma habilidad la mano izquierda y la derecha. En el mundo de la gestión, el profesional ambidiestro es el la que tiene la capacidad de explotar las capacidades actuales sin dejar de explorar nuevas oportunidades para el desarrollo futuro

Uno de los mayores desafíos a los se enfrentan las organizaciones ante la incertidumbre, es cómo conseguir, de forma simultánea, la explotación del negocio actual y la exploración de las nuevas oportunidades. La exploración generalmente genera innovación radical (o discontinua); la explotación tiende a producir innovación más incremental. Centrarse demasiado en la excelencia en las operaciones diarias, puede hacer que una organización pierda la visión a largo plazo, y arriesgue su viabilidad futura, mientras que enfatizar la exploración sobre la alineación organizativa, puede llevarnos a construir el negocio del mañana al costo del actual.

En última instancia la innovación es una cuestión de personas, hay personas que están alerta a las oportunidades y van más allá de los límites de su propio trabajo para movilizar a las personas a su alrededor, y pasar a la acción, mientras que otras se aferran tenazmente a los procedimientos y normas imperantes en la organización. De ahí la importancia de preguntarnos, en tiempos de cambios acelerados y ante un futuro que es todo menos la extrapolación del pasado, si tenemos suficientes personas ambidiestras en la organización: capaces de explotar el pasado y explorar el futuro, sin miedo al fracaso, pues para ellos el fracaso es solo aprendizaje validado.

Dos mundos distintos

Generalmente se acepta que la explotación y la exploración son dos tipos de actividades fundamentalmente diferentes entre las cuales, las empresas dividen su atención y sus recursos.

En el mundo de la explotación las actividades están generalmente relacionadas con el funcionamiento del negocio principal mediante la ejecución y mejora continua de los procesos de negocio o las capacidades tecnológicas actuales. Incluye los procesos centrales, como operaciones, ventas, servicios al cliente y finanzas y la innovación continua de productos, servicios o procesos, y el desarrollo de los canales de ventas y operaciones existentes.

Los objetivos de la explotación son principalmente comerciales, financieros y de desempeño; Se trata de eficiencia, productividad, y resultados. La mayoría de los ingresos generados por una empresa provienen de la ejecución de actividades de explotación, es lo que la mantiene viva. En términos ambidiestros la explotación es similar a la escritura con la mano derecha.

En el mundo de la exploración las actividades están relacionadas con el desarrollo de negocios futuros mediante la búsqueda de modelos empresariales nuevos y, a menudo, perturbadores, o de capacidades tecnológicas nuevas. Incluye el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas aproximaciones a clientes, innovaciones radicales, y proyectos de transformación que requieran nuevas habilidades y el desarrollo de nuevas competencias digitales.

Los objetivos de la exploración son a menudo más estratégicos y más cercanos a la visión, pero los beneficios solo se logran a mediano y largo plazo y, como tales, son menos tangibles y cuantificables que los objetivos operacionales. Estos objetivos apuntan a transformar el negocio para aumentar significativamente su crecimiento y su rentabilidad. Además, es una actividad de alto riesgo y no hay ninguna certeza de que se lograrán los beneficios esperados. En términos ambidiestros es similar a escribir con la mano izquierda.

Profesionales ambidiestros

En términos de gestión consideramos un profesional ambidiestro cuando independientemente de cual es su puesto de trabajo tiene la capacidad de equilibrar efectivamente la explotación del negocio actual y la exploración de nuevas oportunidades. Son profesionales que por iniciativa propia, actúan fuera de los límites formales del puesto trabajo y exploran nuevas oportunidades en beneficio de los intereses más amplios de la organización.

Julian Birkinshaw, en su investigación sobre organizaciones ambidiestras (MIT Sloan Management Review 2004) identificó cuatro comportamientos característicos de los profesionales ambidiestros:

  1. Los profesionales ambidextros toman la iniciativa y están alerta a las oportunidades más allá de los confines de sus propios trabajos. En el área de ventas son claramente reconocibles por su capacidad para actuar como verdaderos desarrolladores de negocio en la identificación de nuevas oportunidades de crecimiento.
  2. Los profesionales ambidiestros son cooperativos y buscan oportunidades para combinar sus esfuerzos con otros. Son individuos con una alta credibilidad como contribuidores natos a la innovación colectiva.
  3. Los profesionales ambidiestros son conectores, buscan siempre construir enlaces internos y externos, favorecen la innovación abierta y son creadores natos de capital social.
  4. Los profesionales ambidiestros son multitarea, tienen la capacidad de realizar dos o más tareas de explotación y exploración al mismo. Son capaces de resolver tanto problemas técnicos como desafíos adaptativos donde las personas son parte del problema.

Para que esto sea posible, la organización debe ser así mismo ambidiestra y ofrecer el contexto necesario para que los individuos puedan desarrollar los comportamientos adecuados, y tengan un marco de contribución que les permita tomar la iniciativa en la exploración y desarrollo de nuevas oportunidades de negocio.

Una cuestión de liderazgo

Para sobrevivir frente al cambio, las empresas requieren que sus líderes hagan dos cosas críticas pero contradictorias: explotar los activos y capacidades existentes a través de una mejora continua de sus productos y servicios, y explorar nuevos mercados y tecnologías donde sus activos y capacidades existentes pueden darles una ventaja competitiva sobre los nuevos participantes.

El liderazgo y las capacidades para explotar y explorar son diferentes. Si las empresas deben ser capaces de explotar los modelos de negocios existentes y reconfigurar los activos existentes de manera que les permitan explorar el futuro, el liderazgo es fundamental. La ambidestreza como capacidad organizativa individual debe ser alimentada; Si no está protegida, puede perderse fácilmente. El éxito a largo plazo solo se produce cuando los líderes de la organización son ambidiestros, explotando el éxito en negocios existentes y aprovechando las capacidades existentes de la empresa para explorar nuevos mercados.

Si no se tiene una intención estratégica clara, la protección y el apoyo de la alta gerencia y una arquitectura organizativa ambidiestra, es difícil resolver las tensiones inherentes a recursos que han de ser compartidos para la explotación y la exploración. De ahí, la necesidad de crear nuevos marcos de contribución en red que vayan más allá de los puestos de trabajo y que permitan a los individuos explorar y desarrollar nuevas oportunidades de negocio.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Consideras los profesionales ambidiestros claves para tu organización?, ¿Crees que la capacidad de balancear la explotación y la exploración es esencial para la supervivencia de tu empresa?