Blockchain como modelo de confianza para la educación abierta

Blockchain tiene el potencial para ofrecer a las instituciones una infraestructura de confianza permanente e inviolable, para certificar, compartir y verificar un registro completo de nuestros logros educativos a lo largo de nuestra vida.

En un mundo hiperconectado y en constante cambio, nuestra empleabilidad, actual y futura, depende de nuestra capacidad contrastada de crear valor en la nueva economía digital. De ahí, que la educación abierta y continua se haya convertido en una especie de moneda que une todos los aspectos de nuestras vidas.

La idea clave detrás de la educación abierta es que el aprendizaje no está artificialmente separado del resto de la vida, sino que realmente el aprendizaje es vida. La educación abierta hace así posible, una visión alternativa de la educación facilitando a los educadores y alumnos un ecosistema de conocimientos, que facilita el aprendizaje colaborativo como experiencia social.

Un desafío clave para el éxito de la educación abierta es traducir su aprendizaje en empleabilidad, ya que a menudo la educación recibida bajo licencias y contenidos abiertos, carecen de credenciales que afirmen las habilidades, competencias y experiencia adquirida. La realidad es que los sistemas de credenciales existentes siguen favoreciendo enormemente la educación formal sobre otras experiencias de aprendizaje, lo que dificulta el desarrollo de valiosos programas de educación abierta mas allá de la escuela y la universidad, que fomenten el desarrollo de nuevas competencias durante toda la vida profesional.

De ahí, la importancia de establecer una arquitectura abierta para el reconocimiento de los logros del aprendizaje durante toda la vida. Blockchain como tecnología fundacional, tiene el potencial para ofrecer a las instituciones una infraestructura de confianza permanente e inviolable, para certificar, compartir, verificar y mantener un registro completo de nuestros logros educativos a lo largo de nuestra vida.

Es obvio que Blockchain como tecnología emergente no puede crear por si sola confianza donde no existe. Sin embargo su naturaleza distribuida hace posible nuevas infraestructuras colaborativas, abiertas, y fiables, y sus protocolos de confianza tienen el potencial para facilitar las nuevas instituciones necesarias para reconstruir la confianza en nuestro orden social y económico. Esta visión y sus implicaciones estratégicas es lo que exploramos en el articulo que he publicado recientemente en el blog de la Asociación Educación Abierta.

¿Cómo funciona blockchain?

La cadena de bloques se relaciona normalmente con bitcoin y las criptomonedas. Pero en esencia es un solo libro de contabilidad distribuido para registrar las transacciones. Lo que lo hace especial es que es duradero, inviolable, estampado en el tiempo, transparente y descentralizado. Estas características son igualmente útiles para la gestión de las transacciones financieras, como es el caso de las criptomonedas, como para un sistema de reputación, como es el caso de los certificados digitales.

Como tal, blockchain consta básicamente de dos elementos separados: por una parte una tecnología de bases de datos distribuida, que soporta un libro mayor cifrado, distribuido y replicado en todos los nodos de la red, que contienen cadenas ordenadas de bloques de información, que podría representar transacciones, identidades, certificaciones, contratos, activos o prácticamente cualquier cosa que pueda almacenarse en forma digital, y por otra parte, un protocolo de confianza, que hace posible que los miembros de la comunidad con la copia del libro mayor que poseen, puedan validar las actualizaciones del libro mayor, y evitar dobles entradas, colectivamente. La confianza está así totalmente integrada en la infraestructura de la cadena de bloques y no necesita intervención humana.

Una vez que se registra una transacción en la base de datos y los libros mayores se actualizan, los registros no pueden ser alterados, ya que están vinculados a cada registro de transacción anterior (de ahí el término “cadena”). Se utilizan diversos algoritmos y enfoques computacionales criptográficos para asegurar la integridad del conjunto, y que la grabación en la base de datos sea permanente, ordenada cronológicamente y disponible para todos los demás en la red. La tecnología blockchain elimina así el error y el factor humano al tomar la decisión sobre si una transacción es confiable o no.

El potencial de blockchain como modelo de confianza

Aunque en su origen blockchain no era más que la tecnología detrás de Bitcoin, rápidamente se hizo evidente que su arquitectura de bases de datos distribuida tenía aplicaciones más allá de las criptomonedas. Y, lo que realmente ha captado mi atención ha sido el hecho de que los mismos principios de blockchain que garantizan transacciones financieras, pueden garantizar la confianza de cualquier transferencia de valor social o económico, sin necesidad de una estructura central (escuela, universidad, empresa o portal) que actúe como “tercero” en la verificación y validación de las transacciones. Lo que por una parte, ofrece una fluidez mejorada y una tasa de transacción más alta y, por otra, elimina los cuellos de botella asociados con la autoridad central y supone una reducción significativa de los costes.

Pero es que además, el modelo de confianza distribuida, basado en la comunidad de blockchain, es mucho más escalable y capaz de manejar la complejidad de una sociedad hiperconectada donde el volumen de interacciones se está multiplicando a tal velocidad, que hacen imposible, sin unos costes prohibitivos, garantizar la seguridad y la integridad del sistema de una forma centralizada.

Por todo lo anterior, Blockchain como tecnología fundacional, tiene el potencial para ofrecer a las instituciones una infraestructura de confianza permanente e inviolable, para certificar, compartir y verificar y mantener un registro completo de nuestros logros educativos a lo largo de nuestra vida. No solo complementando las piezas tecnológicas que faltan en algunas de las iniciativas de certificaciones digitales abiertas, como Openbadgets, sino haciendo posible que podamos compartir abiertamente nuestras credenciales de forma selectiva y segura.

Certificaciones digitales: reconocimiento abierto para todos.

La evaluación y el reconocimiento de los logros de aprendizaje es sin duda uno de los elementos esenciales en el proceso formativo en cualquier nivel educativo, tanto en el ámbito universitario como en el aprendizaje para toda la vida. La evaluación está vinculada al proceso de calidad en la enseñanza, constituyendo una herramienta esencial en el proceso de aprendizaje. Para las personas, los resultados del aprendizaje y su desarrollo tienen importantes consecuencias en términos de acreditación, económicos y también de aprendizaje.

En el caso de la educación abierta sustentada en contenidos y licencias abiertas, hay que dar mayor importancia, si cabe, al proceso de evaluación. La concesión de créditos a un individuo supone un riesgo en cuanto a la garantía de su identidad, en la autenticidad de su trabajo y su participación en las partes esenciales del curso para garantizar los resultados del aprendizaje. La tarea o actividad de control de calidad en el aprendizaje abierto debe garantizar un proceso riguroso de identificación de los alumnos y de recogida de evidencias para su evaluación.

Las certificaciones digitales abiertas son importantes porque crean lazos entre empresarios, profesionales y comunidades de educación abierta. Establecen un marco común para el reconocimiento de habilidades y competencias. Para las organizaciones, los certificados abiertos ayudan a identificar la calidad de los profesionales a través de habilidades y competencias reconocidas y documentadas. Para los individuos, los certificados son una forma de mostrar dichas habilidades y competencias, haciéndolos más visibles en el mercado laboral. Por ejemplo, tener registros académicos fácilmente accesibles en la nube podría hacer que sea más fácil aplicar a trabajos para empresas que requieren verificación de las puntuaciones de los diplomas o exámenes. Igualmente, estudiantes que asisten a la universidad en otro país o eligen estudiar en el extranjero apreciarían la nueva facilidad de transmitir archivos académicos importantes en una red de forma confiable y segura, sin límites geográficos

El rastro de credenciales y logros que generamos a lo largo de nuestras vidas dice algo sobre quiénes somos, y puede abrir puertas que nos permitan convertirnos en quienes queremos ser. Algunas credenciales, como títulos universitarios, cuentan más que otras. Pero en un mundo de cambios acelerados todas las credenciales representan experiencias que son parte de nuestras vidas, señales de nuestros logros y marcadores de comunidades a las que pertenecemos.

Las primeras iniciativas de certificaciones digitales, como es el caso de la  iniciativa de Mozilla con Open Badges, ha demostrado el poder de una tecnología sencilla, asequible, y confiable para crear un ecosistema de reconocimiento abierto que trabaje entre países, sectores educativos, empresas, entornos sociales y tecnologías. Sin embargo, una de las limitaciones de esta iniciativa es su carácter centralizado, ya que los certificados residen en los servidores de los emisores del certificado original, y si los servidores no funcionan o los enlaces de referencia se pierden los certificados ya no pueden ser validados o verificados.

La tecnología Blockchain nos ofrece la oportunidad de buscar implementaciones alternativas siguiendo un modelo de confianza distribuida por consenso que no requiere una autoridad central para el almacenaje y verificación de las certificaciones,  Los nuevos sistemas de verificación pueden construirse así sobre una fuerte criptografía que facilita la detección si el contenido de una credencial ha sido manipulado. Los sistemas de clave pública / privada de blockchain pueden utilizarse para autenticar tanto al emisor como al receptor de la certificación, y podrían hacer que el fraude sea prácticamente imposible.

La emisión de un certificado se hace así relativamente simple: el emisor del certificado crea un archivo digital que contiene la información básica como el nombre del destinatario, el nombre del emisor, una fecha de emisión, etc. Firma el contenido del certificado utilizando una clave privada, a la que sólo tiene acceso él como centro emisor, y anexa esa firma al propio certificado, lo que asegura que la certificación no puede ser alterada por alguien una vez ha sido emitida. A continuación, se emite el certificado mediante la creación de una transacción en blockchain que indica que emitimos un cierto certificado a cierta persona en una cierta fecha. Los certificados digitales quedan así registrados en la cadena de bloques y el sistema permite verificar a quién se emitió un certificado, por quién, y validar el contenido del propio certificado.

¿Por donde empezar?

Esta visión de un reconocimiento abierto como complemento a una educación  abierta, puede apoyarse fomentando blockchain como tecnología base para capturar y compartir los logros de aprendizaje, ya sea en entornos formales, informales o no formales.

El trabajo más importante para hacer los certificados abiertos una realidad no es técnico, sino que tiene que ver con las instituciones y la gobernanza. Se requerirá el esfuerzo de todos para asegurar que las políticas para los sistemas de credenciales digitales sean abiertas y que tengan en cuenta las necesidades de todos los participantes – estudiantes, instituciones educativas, empresas y gobiernos , y no como ocurre en la actualidad prioricen los intereses de algunas organizaciones sobre otras.

Este es el momento de experimentar, colaborar y compartir experiencias para aprovechar todo el potencial de construir un nuevo ecosistema de credenciales digitales. Para aquellos interesados en aprender más, y potencialmente involucrarse, una manera practica de comenzar es preguntándole a Google. Es decir, buscando las empresas e instituciones que están lanzando aplicaciones basadas en la tecnología blockchain en el sector educativo. Ejemplos de iniciativas interesantes  para seguir son: La Moneda Digital del MIT,  la comunidad de los proyectos BadgetChain y Blockcerts ó la iniciativa de Sony Global Education, para integrar la tecnología blockchain en su infraestructura educativa.

Todos estas iniciativas nos dan una base y nuevas herramientas para experimentar. Ahora podemos comenzar a construir implementaciones y experimentar con credenciales basadas en blockchain en diferentes configuraciones y aprender más sobre las mejores maneras de administrar y gobernar la evolución de los estándares abiertos para las credenciales digitales.

Aunque Blockchain como tecnología fundamental tiene el potencial de crear la “internet del valor” y sentar nuevas bases para nuestros sistemas económicos y sociales, al igual que ha ocurrido con internet, su adopción llevará décadas. Es pues de esperar, que el proceso de adopción del blockchain en el sector educativo sea gradual y constante, no repentino, se irá consolidando a medida que vayan cobrando impulso las transformaciones tecnológicas e institucionales necesarias para desarrollar su potencial. Pero si eres un innovador ya sabrás que a la hora de innovar es mejor pedir perdón que pedir permiso. ¿Te animas a probarlo?.